¿Sigues guardando tus ideas para el futuro?

Infotoxia + Velocidad

Podemos decir que ésta, la era de la información, es también la era de la pensadera y las ideas..

Vivimos en un mundo hiper-conectado en el cual todo tipo de información llega a nuestra cabeza de diferentes fuentes. Es además un mundo dinámico, los mercados se trasforman, cada día nacen y mueren compañías, las personas cambian sus hábitos de consumo con mayor facilidad (y toda la carreta que ya conocemos)…

Pero todo el tiempo que recibimos información abrimos el espacio a la pensadera, a nuevas ideas que pueden ir y venir en cualquier dirección: una nueva receta para tus hijos, una pregunta existencialista en medio de una tusa, tips para pedir matrimonio, cómo hacer para no perder las llaves, el día en que vivamos en la luna, desarrollar un nuevo negocio.

 

Ladrones de ideas

¿Cuántas ideas de un nuevo negocio se desarrollan por minuto? No tenemos la más mínima idea y probablemente hasta que tengamos chips en nuestra cabeza que midan cantidad de pensamientos sobre nuevos proyectos por minuto, nadie en el mundo lo sabrá.

¿Y cuántas de esas ideas son hechas una realidad? Ok, seamos menos exigente, ¿cuántas al menos son estructuradas sobre el papel? ¿cuántas son soñadas cada noche aunque nunca salgan de nuestra mente al mundo físico? O mejor aún, ¿cuántas son un bombillazo bajo la ducha y se olvidan en los minutos siguientes?

Sí. Las ideas tienen una alta tasa de mortalidad (a nombre propio o incluso permitimos que otros lo hagan por nosotros). Y lo más aterrador es que “no puedes contarle tú idea a nadie más porque te la pueden robar”.

Nos creímos el cuento de tener una mente tan limitada que cuando se nos viene a la cabeza una súper idea, “pilas, no puedo decírsela a nadie”. Y súmele esas otras taras mentales que no nos dejan hacer nada, arriesgarnos y ver qué pasa. Porque “que miedo equivocarnos y fracasar; que dirán los demás”.

¿Acaso te das cuenta de aquello a lo que en realidad le estamos temiendo?

¡A aprender, a conocer, a vivir, a ser felices! Entendimos mal el mensaje; no se trata de tener la idea del millón de dólares. Se trata de Re-Conocernos, de ser quienes realmente somos como “individuos” y de vivir como nos emocione adentro hacerlo. Y esto significa haciendo cualquier cosa (claro está respetando la vida en armonía de otros seres).

Atesoramos ideas para dejarlas morir

Por esto queremos proponer hoy dos opciones muy muy simples, tan simples son que probablemente tu mente prefiera responder algo como “ay sí, pues tan fácil”. Silénciala por un ratico y permítete creer que puedes. Aquí van:

  1. Si tienes una idea que te hace vibrar, ¡hazla realidad! Lo realmente importante aquí no es el resultado, es demostrate a ti mismo que tomas en serio lo que piensas y que lo vas a usar. Apaga por un rato todo ese ruido en el que vives diariamente y conéctate, escuchas qué es eso que te dices. Es muy importante pensar en grande, pero por ahora pensar en grande quizás represente únicamente lanzar tu primer prototipo de idea, tal cual como si estuvieras en feria de colegio.

 

  1. ¡Suelta las ideas sueltas! Si sabes que no vas a poner en marcha una idea porque no te interesa, no tienes tiempo, no es el momento, o no crees que puedas hacerlo, dónala. Comparte esa idea con alguien que conoces que quizás pueda por lo menos inspirarse con ella. Podrías estar sembrando semillas de vida.

 

Atrévete a soñar y deja de creer que las ideas son únicas. Tú eres único y tienes una mente poderosa; entrénala y permítete crear, materializar y transformar.

Las ideas son gratis y necesitamos una sociedad que sepa recibirlas y compartirlas.

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